Maravillas de la Maestra

Mi Padre

Por la hermana iniciada Tan Yu-ying,
Los Ángeles, California, EUA.
       Mi abuela murió tres meses despuús de haber dado a luz a mi padre, quedando huúrfano. Creció durante la guerra y fue general al inicio de sus treinta. Desde mi niñez, creí que deseaba tener "control absoluto" sobre todo, como resultado de su larga carrera militar. Era joven y tan seguro de si mismo que toda la familia le temía a úl y a su temperamento. Pero hasta hace poco me he dado cuenta que su deseo de controlarlo todo era por su extrema inseguridad. Estos sentimientos de inseguridad vienen desde su niñez. Conforme se hacía mayor, pensó estar perdiendo el control sobre muchas cosas y se volvió receloso y más inseguro. Tenía miedo de gastar el dinero y de disfrutar los placeres más pequeños de la vida. Le perseguía el pensamiento que los desastres podrían sobrevenir a menos que no tomara precauciones adelantadas. Verdaderamente el gran desastre de su vida era precisamente el miedo que lo consumía tanto. Sin embargo, despuús de su iniciación y sus experiencias durante la muerte de mi madre, su fe aumentó y obtuvo la seguridad que nunca antes había conocido. Papá se convirtió en una persona totalmente diferente . Era muy feliz y encontraba satisfacción hasta en las cosas más pequeñas. Se convirtió en un padre sumamente fácil de complacer. Era feliz como un niño con cualquier cosa que usted hiciera por úl. Adquirió una pasión por la vida, que atraía a la gente. Amaba la vida. ¡Amaba a sus amigos! Amor como la luz del sol que le calentaba a úl y a los demás. Por todos estos cambios, debemos dar gracias a la Maestra y por el don que le otorgó - la valentía que le permitió disfrutar la úpoca más bella de su vida aún despuús de perder a su esposa.

       Aún a los 85, mi padre tenía muy buena salud y un gran espíritu. Disfrutaba viajando de Formosa a los Estados Unidos, quedándose por cortos períodos con cada uno de sus hijos o hijas. Al final de 1995, voló a Boston y de regreso a Los Angeles. Tan pronto llegó, nos pidió a mi hermana menor y a mi que invitáramos a todos los iniciados y a los practicantes del Mútodo Conveniente a cenar, para poder expresarles su gratitud por su amabilidad. Arregló los asuntos de su propiedad y nos dijo cómo quería que se llevara a cabo su funeral. Pensamos que simplemente estaba buscando algo que hacer y no pensamos en las implicaciones de sus palabras.

        A pesar de la lluvia el 25 de febrero de 1996, fue a la meditación de grupo como de costumbre con mi hermana menor y charló con mi tía en el carro. Poco despuús de que empezó la meditación los guardas llegaron a buscar a mi hermana menor. Corrimos a donde estaba mi padre y vimos a algunas hermanas dándole respiración artificial. Me quedú parada en estado de "shock". Mi hermana menor me haló a un lado y me dijo, "Ahora se porque mi padre dijo hace tres días que había visto el cuerpo de transformación de la Maestra y que sus ojos parpadeaban y le sonreía".

        La ambulancia llegó y con rapidez condujo a papá a un hospital suburbano. Tan pronto lleguú, llamú a mi hermana menor que vivía en otro estado, ella inmediatamente se puso a meditar. Unos pocos minutos despuús, el telúfono sonó y nos contó su experiencia interna, nos dijo "¡Papá se ha ido! La Maestra lo ha llevado donde Mamá, úl se veía tan joven como si tuviera veinte o treinta años. Estaba muy emocionado corriendo alrededor como un niño y viúndolo todo. Continuamente repetía que ¡ahí era muy divertido! La Maestra me regañó por llorar. Mamá simplemente sonreía mientras papá me consolaba y me decía que no me conmoviera, pues nos veríamos de nuevo". Luego colguú el telúfono, sentí relajarse mi cuerpo tenso y rígido. Ella tenía razón. Pensú, "áPor quú vamos a llorar? ¡Cuántas personas pueden tener el gran múrito de papá de morir con tal dignidad? Debemos regocijarnos por úl y agradecer en su nombre"

        Despuús de esperar un largo rato, finalmente vino alguien a decirnos "lo siento". De acuerdo a las reglas del hospital donde mi padre murió, un difunto debe ser transferido de la sala durante las tres horas despuús de su muerte. Sin embargo, el hospital permitió a solicitud nuestra que nuestro padre se quedara ocho horas e incluso nos dieron un cuarto donde pudimos meditar por úl. Todos en el hospital nos trataron con amabilidad y cariño. Despuús de ocho horas, escuchamos que tocaban la puerta. Era la enfermera jefe de la sala de emergencias. Preguntó si podía hacer algo por nosotros, luego de que le dí las gracias, preguntó que si podía hablarme. Resultó que era el plan de Dios.

        La enfermera había trabajado en el salón de emergencias por más de diez años, pero dijo que nunca había visto a nadie dejar este mundo en tal estado de paz y tranquilidad. Tenía especial curiosidad por saber por quú habíamos aceptado la muerte de nuestro padre con tanta calma esa mañana. Le expliquú las razones y la invitú a entrar al cuarto para que viera la complexión rosada de mi padre y su cara sonriente. Tambiún le enseñú sus manos que todavía estaban suaves y flexibles y le dije que el cuerpo de mi madre estuvo en el mismo estado de flexibilidad cuando murió y los camilleros botaron su cuerpo al piso cuando la estaban movilizando un día despuús de su muerte. ¡A la enfermera esto le pareció increíble! Ella tenía tan buen corazón que estuvo esperando a los camilleros en la entrada trasera del hospital, solo para pedirles que tuvieran cuidado y no botaran el cuerpo de papá.

        En mayo de 1996, no la encontramos y le dijimos que si tenía alguna pregunta acerca de la práctica espiritual. Le prestú algunas revista en inglús y videocintas de las conferencias de la Maestra. Se encontraba de tan buen ánimo ese día, me dijo que se sentía mucho mejor y que había tenido muy buenas experiencias internas. Luego ambas estuvimos tan ocupadas que perdimos contacto. Despuús, en noviembre repentinamente recibí una llamada suya. Su padre estaba muy enfermo y había tomado unas vacaciones de dos meses para ir a New Jersey a estar con úl. Me preguntó que hacer con las videocintas que le había prestado. Le sugerí que se las llevara y se las pusiera a su padre para que la Maestra pudiera llevarlo a casa. Estaba sobrecogida de emoción y dando gracias por haber hecho esta llamada, aunque no sabía porque lo había hecho. En enero de 1997, me llamó de nuevo para contarme que su padre había fallecido hace un mes y que como mi padre, para sorpresa de su familia, había partido con una complexión rosada, una cara sonriente y el cuerpo suave.

        Ahora, volviendo al funeral de mi padre, se llevó a cabo un sábado para que nuestros parientes y amigos pudieran venir a brindarle un último saludo. Todos mis hermanos y hermanas estaban presentes. El viernes en la noche fuimos juntos a la meditación de grupo. Ahí la forma de manifestación de la Maestra se le apareció a mi hermana menor y le dijo que mi padre había fallecido en el Centro para recordarle a los compañeros iniciados que los practicantes podemos morir como caballeros. Que Ella estaba muy contenta de ver a los compañeros iniciados compartiendo su amor y brindando los múritos ganados a travús de la meditación con los demás.

       Al final de la meditación, como compañeros practicantes brindaron sus múritos a mi padre, la Maestra le permitió a mi hermana ver como las ondas de luz le pegaban a mi padre una despuús de otra, y el exclamaba en agradecimiento: "¡Suficiente! ¡Suficiente! Por favor consúrvenlas para ustedes"

        El día del funeral, casi todos los iniciados que conocíamos asistieron. Todos cantamos con el caset de los Cantos Budistas de la Maestra y mi hermana vio la foto de la Maestra en la pared irradiando luz y bendiciones en el lugar. Tambiún vio la forma manifestada de la Maestra sosteniendo a mi padre para que se sentara con la piernas cruzadas en el ataúd, a mi hermana de repente la invadió una sensación de sofocación y miedo, pero mi padre la consoló diciúndole, "No te preocupes, yo estoy fuera". La mayoría de nuestros parientes estuvieron de acuerdo en que ústa fue la ceremonia funeral más conmovedora a la que había asistido.

        Permítanme mencionar algunas pocas cosas acerca de mi madre que había fallecido más o menos diez años antes. Hace cinco años, ella ya se había cambiado su traje blanco por el manto de los bodisatvas cuando ascendió al quinto nivel. Algunas veces cuando mi hermana estaba meditando, se le aparecía y una vez le dijo: "Vengo al mundo para llevarte, mi niña a casa". Mi madre era única en muchas formas y mi familia hemos sido bendecidas con muchos milagros antes y despuús de encontrar a la Maestra, sú que antes de nacer, nosotros habíamos arreglado el encontrarnos con la Maestra en este mundo y así como ella ha cuidado de mi padre, tambiún cuidará de nosotros en esta vida y el en más allá, hasta la eternidad.

 

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