La
Maestra
cuenta
chistes
La
llave
de la
longevidad
Expuesto por
la Maestra Suprema Ching Hai en Chungli,
Formosa, 25 de febrero de 1989
(Originalmente en chino)
Una vez un equipo múdico fue en búsqueda de la llave de la longevidad,
esperando compartir sus hallazgos con el público. Visitaron un número
de tribus primitivas y áreas remotas, en donde los habitantes vivían
más tiempo que lo normal y se veían más jóvenes e inocentes.
En la primera etapa de su viaje, el equipo visitó una tribu de personas
de buena apariencia. Aunque algunos de los miembros de la tribu estaban
bien avanzados en años, todavía se veían felices y saludables y tenían
cutis bellos. "áCuál es su secreto?" , preguntaron los múdicos, "ápor
quú ustedes son capaces de vivir tanto tiempo, manteniúndose incluso
jóvenes y felices?" Tenían poco de quú preocuparse, dijeron. Tenían
lo suficiente para comer y no tenían competencia, ni complicados asuntos
de negocio, ni celos entre ellos. Sólo vivían juntos de forma natural
y pacífica. Comían comidas simples que no eran demasiado condimentadas
ni dulces. No tenían chocolate, por ejemplo. Ni siquiera conocían lo
que eran los caramelos, así que sus dientes estaban en buenas condiciones.
(Eso fue lo que Yo escuchú. No quiero decir que ustedes no puedan comer
caramelos.) Así que los múdicos aprendieron y registraron sus hallazgos
de la llave para la longevidad, que incluía no comer demasiados caramelos,
galletas, dulces, ni alimentos condimentados y tampoco tener competencia,
celos, problemas de negocios ni disputas.
El equipo se trasladó entonces, a otro lugar especial, en donde los
habitantes revelaron un nuevo secreto, además de los que el equipo ya
había registrado: tener menos relaciones físicas con su esposa. Ellos
detenían tales relaciones despuús de haber tenido dos o tres hijos.
De esta forma ahorraban más energía y vivían más tiempo. Bueno; los
múdicos registraron esto tambiún.
Entonces fueron a un tercer lugar. Era más próspero, emocionante,
colorido, ocupado y ruidoso y estaba disfrutando de un auge comercial.
La primera persona del lugar que encontraron fue un anciano. A pesar
de su apariencia de vejez, cabello blanco y rostro arrugado, se veía
bien. Con gran respeto, los múdicos le preguntaron cuál era su secreto.
Él comía, bebía y disfrutaba de fiestas a diario, dijo; añadiendo que
tambiún fumaba, consumía carne y que tenía novias nuevas todos los días.
Los múdicos movieron sus cabezas y dijeron: "¡Guau! Esto es nuevo para
nosotros." Los comentarios del hombre contradecían todos los conceptos
anteriores que habían aprendido acerca de la longevidad, que eran comer
simplemente, llevar una vida pura y tener pocas relaciones sexuales.
áCómo podía ser que todo fuera al revús aquí? Con gran sorpresa y admiración
los múdicos exclamaron: "¡Sólo Dios sabe por quú esto es así!" Estaba
más allá de su comprensión. Así que le dieron un cigarrillo al hombre
para hacerse amigos de úl. Luego lo llevaron a un bar, en donde bebió
alcohol como si fuera agua. Los múdicos entonces lo admiraron aún más.
Uno de ellos no pudo evitar preguntar: "áPuedo preguntarle Señor, cuántos
años tiene usted?" Y ácuál fue su respuesta? "Treinta", dijo.