Ideas
inspiradas por la Estatua de la Libertad
Por
la hermana iniciada
Wang Chi-chun, Taipei, Formosa
Hace
poco leí un artículo acerca de la Estatua de la Libertad,
y mi corazón se impregnó de la luz de la esperanza. La
Estatua de la Libertad es un símbolo de libertad, de igualdad
y de amor universal; su resplandor infinito penetra el velo oscuro de
la ignorancia y del mal, la persecución pecaminosa, para brindar
una nueva vida a las personas. Su significado espiritual me trae a la
mente a la Maestra y a Su creciente número de discípulos
en Norteamérica. No me cabe duda de que los norteamericanos,
racionales y seguros de sí mismos por naturaleza, reconocerán
cada vez más la sabiduría suprema, la harmonía
pacífica y el inconmovible espíritu de la Maestra, quien,
al igual que la Diosa de la Libertad, guía a las personas perdidas
en el oscuro mar hacia el puerto glorioso.
El
escultor francés Frederic Auguste Bartholdi pasó diez
años esculpiendo y tallando la Estatua de la Libertad, cuyo marcado
estilo clásico pone de manifiesto el recuerdo de la humanidad
de su fe primitiva. Los siete rayos de la corona de la estatua representan
los siete océanos y continentes del mundo. La antorcha que sostiene
en alto con su mano derecha, es un faro que guía las embarcaciones
que navegan por la noche, mientras que la tablilla de su mano izquierda
dice (en números romanos) "4 de julio de 1776". Aplastadas
bajo sus pies yacen las cadenas rotas de la tiranía, dejando
muy en claro que todos los grilletes contra la libertad serán
destrozados.
Originalmente
llamada la 'Libertad que ilumina al mundo', esta estatua fue un obsequio
de Francia a Norteamérica para conmemorar el centenario de la
independencia de los Estados Unidos, y para simbolizar la amistad eterna
entre los pueblos de ambas naciones. Desde el principio, esta hermosa
intención hizo que la estatua tuviera para la mayoría
de las personas un aspecto divino y aun así íntimo. Muchos
la veneraban como la 'madre de los exiliados', o en otro sentido, la
'madre de la esperanza' de las personas que sufren persecución.
La poetisa de Nueva York Emma Lazarus le dedica a ella un soneto titulado
"El nuevo coloso", el cual parece ser una apropiada descripción
de la Maestra.
"EL NUEVO COLOSO"
No
como el gigante de bronce de la fama griega
De conquistadores miembros a horcajadas de tierra a tierra;
Aquí en nuestras puertas del ocaso bañadas por el mar, se
yergue
Una poderosa mujer con una antorcha, cuya llama
Es el relámpago aprisionado, y su nombre,
Madre de los exiliados. Desde su mano de faro
Brilla la bienvenida para todo el mundo; sus apacibles ojos dominan
El puerto de aéreos puentes que enmarcan las ciudades gemelas,
"¡Guarden, antiguas tierras, su pompa legendaria!" grita
ella
Con silenciosos labios. "Dame tus cansadas, tus pobres,
Tus hacinadas multitudes anhelantes de respirar en libertad,
El desdichado desecho de tu rebosante playa,
Envía a estos, los desamparados que botó la ola, a mí
¡Yo alzo mi lámpara detrás de la puerta dorada!"
(Fuente: Emma Lazarus, Los poemas de Emma Lazarus, vol. 1 (1889), 2)
El
magnánimo espíritu de tolerancia expresado en este poema,
me da una imagen clara del espíritu con el que fue fundado Estados
Unidos, y de cómo este nuevo continente se convirtió más
tarde en un paraíso que atrajo a millones de inmigrantes de todas
partes del mundo. Con Su amor divino e incondicional, y con la más
compasiva promesa de libertar a todas las almas que sufren, ¡la
Maestra es sin duda la Diosa viviente de la Libertad!