La   Maestra cuenta un relato

Expuesto por la Maestra Suprema Ching Hai en Hsihu, Formosa
1º de enero de 1996 (Originalmente en chino)

        El título de este cuento es "Gurú Bhakti". 'Gurú' quiere decir Maestro, Maestro Iluminado. 'Bhakti' significa devoción, obediencia absoluta al Maestro, pensando sólo en Él o en Ella y ofreciéndole todos los actos, palabras y pensamientos. Cualquier cosa que diga el maestro o el Maestro Iluminado, la obedecemos totalmente sin discusión alguna. A esto se le llama Gurú Bhakti en sánscrito.

       Hace mucho, mucho tiempo, existió una persona que era un buscador sincero. Cada vez que él escuchaba que un gran Maestro iba a dar una conferencia o que una persona virtuosa iba a pronunciar un discurso, no desperdiciaba su tiempo y asistía a la reunión con su esposa. Él aprendió de los conferenciantes que uno debe obtener las bendiciones de un Maestro Iluminado para lograr la Verdad o la Santidad y para ser uno con Dios, y entonces comenzó a buscar a un Maestro perfecto. Viajó a muchos lugares y conoció a un maestro tras otro, pero siempre encontró defectos que los hacían imperfectos ante sus ojos. Por lo tanto, no pudo encontrar un Maestro verdadero.

       Esos maestros no eran lo suficientemente buenos para él, porque tenía una idea equivocada en su mente. Había leído muchos libros, incluyendo todas las escrituras, lo cual lo hacía ser muy arrogante y estar en constante acecho sobre los defectos de las demás personas. Por ejemplo, él estaba descontento de un Maestro sumamente iluminado, pero iletrado, que no sabía leer y que poco conocía acerca de las escrituras. Se apartó de un Maestro que no pudo superarlo en los debates, o que no sabía de qué escritura era un versículo. Así que no pudo encontrar un Maestro Iluminado. Si todavía tenemos esta actitud crítica y este pensamiento arrogante, ciertamente no seremos capaces de encontrar nuestra propia naturaleza. Incluso, si un Maestro Iluminado estuviera justo frente a nuestros ojos, no lo veríamos.

        Un día, este hombre se sintió muy frustrado y desanimado en su casa, y pensaba que no tenía ninguna esperanza de encontrar a algún Maestro suficientemente bueno que fuera digno de su devoción. Cuando su mujer fue a consolarlo, le exteriorizó todas sus inquietudes. Él le dijo que, debido a que todavía tenía que encontrar un Maestro que fuera capaz de darle la liberación, estaba muy preocupado de morir sin iluminarse. Como ella era más pura de mente y no tan instruida, su esposa lo consoló diciendo: "¿Por qué simplemente no vamos al bosque y meditamos allí? Rezaremos y cantaremos los nombres de Dios y de los santos, y suplicaremos a Dios para que nos mande un Maestro. Veneraremos como nuestro Maestro a la primera persona que Dios nos mande". Sin poder pensar en una mejor idea, el marido estuvo de acuerdo. Al día siguiente fueron al bosque y se sentaron a orar cerca de un camino.

        En ese preciso momento, pasó un bandido que escapaba con un valioso botín. La pareja de inmediato se abalanzó y se postró frente a él, rogándole que los aceptara como sus discípulos. [Risas] Ellos le imploraron que les enseñara cómo meditar y les bendijera sus mantras. En la India, los maestros o algunos practicantes espirituales avanzados algunas veces se dejan crecer largas barbas, visten mantos de color azafrán y se sientan allí para que la gente se incline ante ellos como discípulos. Aunque la gente de la India ya está muy familiarizada con mantras como "Om mani padme hum" o "Nam…, nam, …nam", el maestro bendice estos mantras en el momento de la consagración, haciendo que el canto de sus mantras sea efectivo a partir de ese día. A esto se le llama bendecir el mantra. Aunque ellos todavía cantan los mismos mantras, parecen ser más efectivos después de que se convierten en discípulos de un maestro. Por lo tanto, muchos de estos maestros efectúan esta clase de ceremonia en la India.

        La pareja forzó al bandido a que fuera su maestro y, como a todos los demás, le pidieron que bendijera sus mantras. En ese momento no sabían que él era un bandido. Sin poder escaparse, el bandido estaba sorprendido y asustado. Entonces, la pareja le contó acerca de su infructuosa búsqueda de un Maestro Iluminado y de su voto de sentarse en el bosque ese día y de convertirse en discípulos de la primera persona que viniera. Le solicitaron que no huyera, para que él fuera su maestro. Sus palabras conmovieron profundamente la naturaleza divina dentro del bandido. Él sintió que no podía engañarlos, pero cuando trató de revelar su verdadera identidad, la pareja sencillamente no lo escuchó. Si se negaba a aceptarlos como sus discípulos y a enseñarles los mantras sagrados, definitivamente no lo dejarían ir. No les importaba quién era, ellos estaban absolutamente seguros de que él era su maestro.
Inicialmente el bandido estaba profundamente conmovido, pero pronto empezó a sentirse asustado y nervioso. Si continuaban aferrándose a él, estaría en serios problemas cuando la policía lo atrapara. En su desesperación por escaparse, les prometió enseñarles y les ordenó hincarse. La pareja se hincó y se postró en una solemne ceremonia de devoción. Entonces les dio las instrucciones: "Ahora se sentarán aquí, pondrán sus manos sobre sus oídos, cerrarán sus ojos y permanecerán quietos. Si se mueven, Dios se marchará. Mantengan esta postura y no se levanten sin orden mía. De este modo, con seguridad verán a Dios". Él les ordenó que hicieran esto para poder zafarse, ya que ellos se habían agarrado de sus piernas con ambas manos y se negaban a dejarlo ir.

        La agradecida pareja se sentó quieta, y obedientemente pusieron sus manos sobre sus oídos. Ellos se sentaron en el mismo lugar durante todo el día y toda la noche, sin ingerir comida ni agua. No se atrevieron a moverse ni abrir sus ojos para ver si su maestro estaba todavía con ellos. Después de un largo rato, sus pies se durmieron, les dolía el cuerpo y sus manos estaban adoloridas. Sin embargo, no tenían ningún otro pensamiento que no fuera el sincero anhelo de ver a Dios. Continuaron sentados allí con una fe absoluta.

        Vishnú y Lakshmi estaban extremadamente conmovidos con ellos. Para la gente de la India, Vishnú es uno de los señores divinos. En función de las energías yin y yang, Vishnú es yang y Lakshmi es yin, representando al corazón femenino. Profundamente conmovida, Lakshmi le pidió a Vishnú que se manifestara a la pareja. Emocionado por su sinceridad y por el hecho de que habían permanecido sentados durante tanto tiempo, a pesar de que habían sido engañados, el señor Vishnú se les apareció. La pareja estaba encantada, pero no se atrevieron a abrir sus ojos ni a levantarse para adorarlo. No se atrevieron a hacer nada, debido a que su maestro les había dado instrucciones de no levantarse ni abrir sus ojos sin su permiso.

        El señor Vishnú les dijo: "Ahora que saben que he venido se pueden levantar y dejar de sufrir tanto". Aun así, no se atrevieron a levantarse. Estaban muy agradecidos con Él por haber venido a verlos, pero no podían desobedecer a su maestro para obedecerle a Él. ¡Qué humillante! El bandido era más grande que Dios. [Risas] El señor Vishnú no pudo soportar la escena de su sufrimiento, así que fue al palacio y apareció ante rey en un sueño. En ese lapso, el bandido había sido arrestado por la policía y arrojado a la prisión real. Él había cometido ofensas demasiado serias para ser encarcelado en una prisión común. Cuando el señor Vishnú apareció ante el rey en su sueño, le dio instrucciones de liberar rápidamente al bandido. Sin embargo, el rey, cargado con su pesado karma y perseguido con frecuencia por pesadillas, pensó que este era otro mal sueño y lo ignoró. Vishnú entró de nuevo en su sueño, pero aun así el rey no entendió. Sólo cuando tuvo el mismo sueño por tercera vez, el rey se dio cuenta de que algo andaba mal.

        Mientras tanto, el señor Vishnú también se apareció en un sueño al ladrón y le pidió que liberara a la pareja del bosque tan pronto como fuera soltado. Él le contó al bandido que ellos todavía estaban sentados allá sujetando sus oídos y que no habían comido nada ni habían bebido ni un sorbo de agua durante días. Estaban casi muriéndose y Dios no lo podía soportar. Cuando el rey soltó al bandido después de su tercer sueño, el hombre recién liberado corrió al bosque como se le había pedido en su sueño. Le ordenó a la pareja que se levantara, que abrieran sus ojos y que soltaran sus oídos. Tan pronto lo hicieron, la pareja manifestó su profundo agradecimiento a su "maestro", ya que fue debido su gracia que Dios se les apareció. Entonces el bandido compartió con ellos su propio encuentro con Dios en su sueño.
De pronto, escucharon una voz del cielo que les dijo: "Estoy verdaderamente conmovido y complacido por su completa devoción hacia su maestro, sin la más mínima duda. Les prometo que vendré a verlos otra vez. De ahora en adelante, deberán continuar recitando los nombres sagrados, adorando a Dios y meditando dos horas y media cada día. No se olviden de mantener una dieta vegetariana y guardar estrictamente los cinco preceptos. Yo ciertamente los llevaré a la liberación cuando mueran." Desde ese día en adelante, el bandido dio vuelta una nueva página y se unió a la pareja en la práctica espiritual. ¡Esto es demasiado maravilloso! [Aplausos]

       Hay un comentario en el libro que dice: "Cuando somos verdaderamente fieles a un maestro, aun cuando no sea un Maestro Iluminado, esto es eficaz. Sin embargo, si podemos tener tal fe en un bandido, sin duda alguna que esto significa que nuestro propio Maestro ha venido, o que nuestra sabiduría se ha abierto y que ya no discriminamos más a los demás. Ciertamente obtendremos los frutos, pero no debido al Maestro o a su método." Eso es lo que piensa la gente de la India. Pero no se les olvide que este Vishnú es tan sólo del segundo reino. No es fácil ver al Dios más alto. Aun así, ¡es muy raro que una persona común vea al Señor del segundo cielo inmediatamente después de venerar a un bandido como su maestro!

       Su fe en mí me ha conmovido profundamente, yo también oraré a Dios para que los ayude. Sin duda ustedes serán liberados cuando mueran. [Aplausos] El punto vital es que deberán meditar bien y tener una gran fe, olvidándose de mí como persona. Con certeza tendrán logros espirituales. Cuando tienen verdadera fe y devoción a un Maestro, hasta Dios vendrá. Cuando mediten, verán una luz brillante y escucharán la música celestial; obtendrán muchas respuestas. Esto demuestra que es suficiente tener fe, sin importar si el maestro es bueno o no. Si soy buena o no, lo descubrirán el día en que mueran.

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