El
título de este cuento es "Gurú Bhakti".
'Gurú' quiere decir Maestro, Maestro Iluminado. 'Bhakti'
significa devoción, obediencia absoluta al Maestro,
pensando sólo en Él o en Ella y ofreciéndole
todos los actos, palabras y pensamientos. Cualquier cosa que
diga el maestro o el Maestro Iluminado, la obedecemos totalmente
sin discusión alguna. A esto se le llama Gurú
Bhakti en sánscrito.
Hace
mucho, mucho tiempo, existió una persona que era un
buscador sincero. Cada vez que él escuchaba que un
gran Maestro iba a dar una conferencia o que una persona virtuosa
iba a pronunciar un discurso, no desperdiciaba su tiempo y
asistía a la reunión con su esposa. Él
aprendió de los conferenciantes que uno debe obtener
las bendiciones de un Maestro Iluminado para lograr la Verdad
o la Santidad y para ser uno con Dios, y entonces comenzó
a buscar a un Maestro perfecto. Viajó a muchos lugares
y conoció a un maestro tras otro, pero siempre encontró
defectos que los hacían imperfectos ante sus ojos.
Por lo tanto, no pudo encontrar un Maestro verdadero.
Esos
maestros no eran lo suficientemente buenos para él,
porque tenía una idea equivocada en su mente. Había
leído muchos libros, incluyendo todas las escrituras,
lo cual lo hacía ser muy arrogante y estar en constante
acecho sobre los defectos de las demás personas. Por
ejemplo, él estaba descontento de un Maestro sumamente
iluminado, pero iletrado, que no sabía leer y que poco
conocía acerca de las escrituras. Se apartó
de un Maestro que no pudo superarlo en los debates, o que
no sabía de qué escritura era un versículo.
Así que no pudo encontrar un Maestro Iluminado. Si
todavía tenemos esta actitud crítica y este
pensamiento arrogante, ciertamente no seremos capaces de encontrar
nuestra propia naturaleza. Incluso, si un Maestro Iluminado
estuviera justo frente a nuestros ojos, no lo veríamos.
Un día, este hombre se sintió muy frustrado
y desanimado en su casa, y pensaba que no tenía ninguna
esperanza de encontrar a algún Maestro suficientemente
bueno que fuera digno de su devoción. Cuando su mujer
fue a consolarlo, le exteriorizó todas sus inquietudes.
Él le dijo que, debido a que todavía tenía
que encontrar un Maestro que fuera capaz de darle la liberación,
estaba muy preocupado de morir sin iluminarse. Como ella era
más pura de mente y no tan instruida, su esposa lo
consoló diciendo: "¿Por qué simplemente
no vamos al bosque y meditamos allí? Rezaremos y cantaremos
los nombres de Dios y de los santos, y suplicaremos a Dios
para que nos mande un Maestro. Veneraremos como nuestro Maestro
a la primera persona que Dios nos mande". Sin poder pensar
en una mejor idea, el marido estuvo de acuerdo. Al día
siguiente fueron al bosque y se sentaron a orar cerca de un
camino.
En ese preciso momento, pasó un bandido que escapaba
con un valioso botín. La pareja de inmediato se abalanzó
y se postró frente a él, rogándole que
los aceptara como sus discípulos. [Risas] Ellos le
imploraron que les enseñara cómo meditar y les
bendijera sus mantras. En la India, los maestros o algunos
practicantes espirituales avanzados algunas veces se dejan
crecer largas barbas, visten mantos de color azafrán
y se sientan allí para que la gente se incline ante
ellos como discípulos. Aunque la gente de la India
ya está muy familiarizada con mantras como "Om
mani padme hum" o "Nam
, nam,
nam",
el maestro bendice estos mantras en el momento de la consagración,
haciendo que el canto de sus mantras sea efectivo a partir
de ese día. A esto se le llama bendecir el mantra.
Aunque ellos todavía cantan los mismos mantras, parecen
ser más efectivos después de que se convierten
en discípulos de un maestro. Por lo tanto, muchos de
estos maestros efectúan esta clase de ceremonia en
la India.
La pareja forzó al bandido a que fuera su maestro y,
como a todos los demás, le pidieron que bendijera sus
mantras. En ese momento no sabían que él era
un bandido. Sin poder escaparse, el bandido estaba sorprendido
y asustado. Entonces, la pareja le contó acerca de
su infructuosa búsqueda de un Maestro Iluminado y de
su voto de sentarse en el bosque ese día y de convertirse
en discípulos de la primera persona que viniera. Le
solicitaron que no huyera, para que él fuera su maestro.
Sus palabras conmovieron profundamente la naturaleza divina
dentro del bandido. Él sintió que no podía
engañarlos, pero cuando trató de revelar su
verdadera identidad, la pareja sencillamente no lo escuchó.
Si se negaba a aceptarlos como sus discípulos y a enseñarles
los mantras sagrados, definitivamente no lo dejarían
ir. No les importaba quién era, ellos estaban absolutamente
seguros de que él era su maestro.
Inicialmente el bandido estaba profundamente conmovido, pero
pronto empezó a sentirse asustado y nervioso. Si continuaban
aferrándose a él, estaría en serios problemas
cuando la policía lo atrapara. En su desesperación
por escaparse, les prometió enseñarles y les
ordenó hincarse. La pareja se hincó y se postró
en una solemne ceremonia de devoción. Entonces les
dio las instrucciones: "Ahora se sentarán aquí,
pondrán sus manos sobre sus oídos, cerrarán
sus ojos y permanecerán quietos. Si se mueven, Dios
se marchará. Mantengan esta postura y no se levanten
sin orden mía. De este modo, con seguridad verán
a Dios". Él les ordenó que hicieran esto
para poder zafarse, ya que ellos se habían agarrado
de sus piernas con ambas manos y se negaban a dejarlo ir.
La agradecida pareja se sentó quieta, y obedientemente
pusieron sus manos sobre sus oídos. Ellos se sentaron
en el mismo lugar durante todo el día y toda la noche,
sin ingerir comida ni agua. No se atrevieron a moverse ni
abrir sus ojos para ver si su maestro estaba todavía
con ellos. Después de un largo rato, sus pies se durmieron,
les dolía el cuerpo y sus manos estaban adoloridas.
Sin embargo, no tenían ningún otro pensamiento
que no fuera el sincero anhelo de ver a Dios. Continuaron
sentados allí con una fe absoluta.
Vishnú y Lakshmi estaban extremadamente conmovidos
con ellos. Para la gente de la India, Vishnú es uno
de los señores divinos. En función de las energías
yin y yang, Vishnú es yang y Lakshmi es yin, representando
al corazón femenino. Profundamente conmovida, Lakshmi
le pidió a Vishnú que se manifestara a la pareja.
Emocionado por su sinceridad y por el hecho de que habían
permanecido sentados durante tanto tiempo, a pesar de que
habían sido engañados, el señor Vishnú
se les apareció. La pareja estaba encantada, pero no
se atrevieron a abrir sus ojos ni a levantarse para adorarlo.
No se atrevieron a hacer nada, debido a que su maestro les
había dado instrucciones de no levantarse ni abrir
sus ojos sin su permiso.
El señor Vishnú les dijo: "Ahora que saben
que he venido se pueden levantar y dejar de sufrir tanto".
Aun así, no se atrevieron a levantarse. Estaban muy
agradecidos con Él por haber venido a verlos, pero
no podían desobedecer a su maestro para obedecerle
a Él. ¡Qué humillante! El bandido era
más grande que Dios. [Risas] El señor Vishnú
no pudo soportar la escena de su sufrimiento, así que
fue al palacio y apareció ante rey en un sueño.
En ese lapso, el bandido había sido arrestado por la
policía y arrojado a la prisión real. Él
había cometido ofensas demasiado serias para ser encarcelado
en una prisión común. Cuando el señor
Vishnú apareció ante el rey en su sueño,
le dio instrucciones de liberar rápidamente al bandido.
Sin embargo, el rey, cargado con su pesado karma y perseguido
con frecuencia por pesadillas, pensó que este era otro
mal sueño y lo ignoró. Vishnú entró
de nuevo en su sueño, pero aun así el rey no
entendió. Sólo cuando tuvo el mismo sueño
por tercera vez, el rey se dio cuenta de que algo andaba mal.
Mientras tanto, el señor Vishnú también
se apareció en un sueño al ladrón y le
pidió que liberara a la pareja del bosque tan pronto
como fuera soltado. Él le contó al bandido que
ellos todavía estaban sentados allá sujetando
sus oídos y que no habían comido nada ni habían
bebido ni un sorbo de agua durante días. Estaban casi
muriéndose y Dios no lo podía soportar. Cuando
el rey soltó al bandido después de su tercer
sueño, el hombre recién liberado corrió
al bosque como se le había pedido en su sueño.
Le ordenó a la pareja que se levantara, que abrieran
sus ojos y que soltaran sus oídos. Tan pronto lo hicieron,
la pareja manifestó su profundo agradecimiento a su
"maestro", ya que fue debido su gracia que Dios
se les apareció. Entonces el bandido compartió
con ellos su propio encuentro con Dios en su sueño.
De pronto, escucharon una voz del cielo que les dijo: "Estoy
verdaderamente conmovido y complacido por su completa devoción
hacia su maestro, sin la más mínima duda. Les
prometo que vendré a verlos otra vez. De ahora en adelante,
deberán continuar recitando los nombres sagrados, adorando
a Dios y meditando dos horas y media cada día. No se
olviden de mantener una dieta vegetariana y guardar estrictamente
los cinco preceptos. Yo ciertamente los llevaré a la
liberación cuando mueran." Desde ese día
en adelante, el bandido dio vuelta una nueva página
y se unió a la pareja en la práctica espiritual.
¡Esto es demasiado maravilloso! [Aplausos]
Hay
un comentario en el libro que dice: "Cuando somos verdaderamente
fieles a un maestro, aun cuando no sea un Maestro Iluminado,
esto es eficaz. Sin embargo, si podemos tener tal fe en un
bandido, sin duda alguna que esto significa que nuestro propio
Maestro ha venido, o que nuestra sabiduría se ha abierto
y que ya no discriminamos más a los demás. Ciertamente
obtendremos los frutos, pero no debido al Maestro o a su método."
Eso es lo que piensa la gente de la India. Pero no se les
olvide que este Vishnú es tan sólo del segundo
reino. No es fácil ver al Dios más alto. Aun
así, ¡es muy raro que una persona común
vea al Señor del segundo cielo inmediatamente después
de venerar a un bandido como su maestro!
Su
fe en mí me ha conmovido profundamente, yo también
oraré a Dios para que los ayude. Sin duda ustedes serán
liberados cuando mueran. [Aplausos] El punto vital es que
deberán meditar bien y tener una gran fe, olvidándose
de mí como persona. Con certeza tendrán logros
espirituales. Cuando tienen verdadera fe y devoción
a un Maestro, hasta Dios vendrá. Cuando mediten, verán
una luz brillante y escucharán la música celestial;
obtendrán muchas respuestas. Esto demuestra que es
suficiente tener fe, sin importar si el maestro es bueno o
no. Si soy buena o no, lo descubrirán el día
en que mueran.