Maravillas de la Maestra
          
Cuando mi madre murió

Por la hermana iniciada Tsai Ming-e, Taipei, Formosa

        Mi madre había estado sufriendo de un cáncer al hígado por un largo tiempo, cuando en enero de 1999 se resfrió y cayó en coma. Estuvo hospitalizada y recobró la conciencia por un par de días. Pero pronto se le encontró que había desarrollado hepatitis y septicemia, la cual terminó con su vida. Durante ese tiempo, toda mi familia fue testigo del ilimitado amor y poder de la Maestra dirigiendo a una compañera iniciada a través del tránsito hacia la muerte.
Desde el mismo comienzo de la enfermedad de mi madre, no nos atrevimos a orar a la Maestra para que ella se quedara en este mundo. No quisimos aumentar su sufrimiento. Sólo orábamos para que la Maestra hiciera lo que fuera mejor para mi madre. Después de que estuvo hospitalizada, los miembros de nuestra familia escucharon los Nombres Sagrados resonando en sus mentes. Mientras meditábamos afuera de la unidad de cuidados intensivos (UCI), el sonido de los Nombres Sagrados impregnó la atmósfera, envolviéndonos completamente. El pasillo brillaba de luz, mientras los Nombres Sagrados me hicieron estremecer hasta el alma. Mis hermanos y hermanas también dijeron haber tenido muy buenas experiencias internas.
Más tarde, cuando mi madre fue transferida desde la UCI a una sala de enfermos comunes, pensamos que estaba a punto de tomar su último aliento. Su cara se oscureció y sus ojos se hincharon. Ella era una mujer obstinada con una fuerza de voluntad muy poderosa, por lo cual había experimentado mucho sufrimiento. Incapaces de soportar la escena de su sufrimiento, recitamos los Nombres Sagrados en nuestros corazones. Después de un momento, me sentí aturdida, pero todavía podía escuchar los Nombres Sagrados resonando en la habitación, tanto en tono grave como en tono agudo. También escuché los tañidos de campanas grandes y campanas pequeñas. A las 11:00 p.m., uno de mis hermanos mayores notó que todas las hermanas estábamos muy deprimidas, así que nos dijo que había estado en el cielo con nuestra madre, donde vieron construcciones muy hermosas y brillantes. Un hermano iniciado, que había venido para recitar los Nombres Sagrados con nosotros, también nos reveló que había visto a la Maestra llevando al cielo a mi madre, dejando sólo un cordón conectado a su cuerpo físico. Esto fue, probablemente, debido al hecho de que ella estaba preocupada por mi padre, quien estaba en casa en ese momento.

Al día siguiente, el doctor dijo que mi madre se podía ir en cualquier momento. Con sus ojos entrecerrados, parecía estar esperando algo. No fue hasta que vimos que su cuerpo resistió completamente los fluidos intravenosos, que nos dimos cuenta que ella podía querer dejar el hospital y regresar a casa. La llevamos a casa y nos reunimos a su alrededor, cantando los cantos budistas. Ella falleció pacíficamente en ese momento, como si estuviera entrando en un sueño profundo y sereno. Lucía incluso más bella que nunca. Varios días después, me sentí muy bendecida. Mi atención estaba enfocada en mi ojo de la sabiduría, los cantos budistas resonaban en mi mente, y la energía del lado derecho era enorme. ¡Oh Maestra! Tú eres realmente el océano de amor y el río de vida, justo como dices en Tu canción.

        Al principio pensamos que ayudaríamos a "bendecir" a nuestra madre para liberarla de su sufrimiento y de su atadura con nosotros. Pero estábamos equivocados. Cuando las bendiciones de la Maestra son tan poderosas, somos nosotros los bendecidos y elevados. Mi madre quiso ser monja cuando era joven. Ella mostró un ejemplo de vida real para nosotros en sus días de vida y en su muerte, y con su audacia de desechar este cuerpo para renacer en otro mundo. También nos mostró que el amoroso poder de la Maestra es infinito. Incluso en el momento en que falleció, mi madre continuaba ayudándonos y trayéndonos grandes méritos.

        Seis días después de su muerte, mi madre fue cremada, dejando coloridas reliquias entre sus cenizas que nos recordaron el resplandor celestial. Distribuimos las reliquias a los miembros de nuestra familia para que las llevaran a casa. Dos días después de ser vista por mis familiares de Taipei, mi parte de las reliquias se volvió de color crema. Cuando mi hermana más joven regresó a Malasia, más de diez días después, le mostró a su esposo e hijos las reliquias de mi madre, y les dijo que la Maestra había llevado a mamá a su hogar celestial. Las reliquias no cambiaron a color crema hasta dos días después de haber sido vistas por su familia. Los tres hijos no iniciados de mi hermana (ahora iniciados), no pudieron evitar exclamar: "¡Mama, este Método Quan Yin es realmente grandioso!" Para el año pasado, las reliquias habían crecido más. Su existencia no es importante, porque nosotros tenemos fe en que la Maestra ha llevado a mi madre más allá de los tres reinos. Pero pienso que nuestra madre las dejó, para sus más de veinte hijos y nietos iniciados, como un testimonio del camino de la Verdad y como una inspiración para nuestro continuo progreso.

        El fallecimiento de mi madre también me dio otra experiencia de las bendiciones de la Maestra. Mientras estuve en el hospital, me había quejado con mi hermano mayor: "¡Estás aquí para ver a mamá! ¿Por qué fuiste a ver las vitrinas de las tiendas fuera del hospital?" Este es un mal hábito mío: juzgar a otros. Una de mis hermanas mayores me detuvo inmediatamente. A la mañana siguiente, mientras miraba los ojos entreabiertos de mi madre, me arrepentí ante la Maestra en mi corazón. De pronto, mi corazón me dolió terriblemente. Sentí que una poderosa fuerza sacudió, una y otra vez, mi oído derecho y mi cuerpo. Destellaron palabras en mi mente, una tras otra: ¿Cuánto amas a tu madre? ¿Qué derecho tienes de juzgar a otros? Tú eres una iniciada. Tienes a la Maestra para confiar en ella. ¿En quién puede confiar tu hermano mayor? Todos ustedes lo deprecian, ¡pero él es hijo de tu madre también! Tu madre es la única que lo ama y lo acepta totalmente. ¿Hay alguien que pueda amarlo tan incondicionalmente después de que tu madre muera? Él es el único hijo que no ha recibido la iniciación. Él ya está cooperando con ustedes de la mejor forma que puede. ¿Quién puede compartir su dolor?

        ¡Esta era la forma de manifestación de la Maestra enseñándome! Sentí fuertes vibraciones y una energía poderosa. Las lágrimas brotaron de mis ojos. ¡Tan pronto como mi hermano mayor entró a la habitación, lo abracé y me disculpé con él! ¡Maestra, Tu poderoso amor me ha despertado! Aunque con frecuencia todavía me molesto en mis relaciones con los demás, ahora me tranquilizo tan pronto como recuerdo aquella experiencia. Como dijo Jesús: "No juzgues a los demás". Sólo el gran poder amoroso de la Maestra puede disolver todos los obstáculos y despertar la mente rígida de esta discípula perezosa.
Yo fui iniciada hace nueve años. Aunque empecé como una practicante no muy diligente, que no tenía experiencias de luz ni de sonido, la Maestra nunca me abandonó. Ella continúa encontrando formas de levantarme. Un año después de la muerte de mi madre, he experimentado un tremendo cambio. Ahora veo que lo que parecen ser frustraciones y contratiempos en el mundo real, son en realidad mis oportunidades de mejorar espiritualmente. Después de tranquilizarme este año pasado, mis experiencias internas me han mostrado claramente que el gran poder de la Maestra está cuidando mi vida. Todo lo que tengo en mi corazón es gratitud - nada más que gratitud -. ¡Gracias, Maestra, por darme estos méritos tan grandes! Sin mis propias experiencias personales, las historias relatadas por otros solían ser un poco distantes. Ahora estoy conmovida con las historias de las revistas de Noticias, porque sé, por mi propia experiencia, que son reales.

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Cuando mi madre murió
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