La Maestra cuenta historias
 

Expuesto por

la Maestra Suprema Ching Hai,

Hsihu, Formosa

2 de junio de 1995

(Originalmente en chino)

Los científicos han concluido, a partir de datos experimentales, que si se realiza la misma acción diariamente por cuarenta días seguidos, se convertirá en un hábito. Lo mismo es verdad al comer carne, beber y fumar. Inicialmente esto sucede por uno o dos, o tres días, pero un mes después, se vuelve un hábito. Muchas otras cosas toman un curso similar de la misma forma.

La niña que se convirtió en compañera de las serpientes

Leí recientemente en un reporte en un periódico, sobre una niña de diecisiete años que es una experta entrenadora de serpientes. La visión de las serpientes nos puede llenar de miedo, pero esta niña duerme y come con ellas todos los días. Las mantiene cerca, abraza no sólo a una, sino a docenas de ellas, todas a la vez y algunas son mortales. Pero ella está acostumbrada a ellas, porque su padre la alimentaba con algo de veneno de serpientes en lugar de leche cuando ella estaba recién nacida (La Maestra ríe). Cuando creció, esto se convirtió en un hábito. Ahora ella ha desarrollado tan fuerte inmunidad al veneno de serpientes que las mordidas de las serpientes no le quitarán su vida.

Las serpientes son sus constantes compañeras. Permanecen muy cerca de ella y la jovencita sostiene a veces sus cabezas en su boca. Las serpientes se deslizan sobre su cara besándola y lamiéndola y a veces, ante su deliberada provocación, la muerden hasta que ella sangra. Si el veneno es demasiado, ella lo succiona y lo escupe. Ella no puede dormir a menos que haya disfrutado algunas mordeduras. ¿Pueden creer que alguien tenga semejante hábito? Pero es una historia verdadera.

Eso es común entre los criadores de serpientes, a quienes también les llaman artistas. Puede ser raro, pero es un arte de cualquier modo. Hay muchos artes extraños en el mundo; entre más raros son, se vuelven más populares. En contraste, la gente normal como yo no son muy conocidas (la Maestra ríe). La forma en que ella está vestida dice que esta mujer tiene sólo diecisiete o dieciocho años, pero ya es una experta entrenadora de serpientes en su vecindario. Ella realiza el arte como una forma de vida. Ella ha crecido así, acostumbrada a las mordeduras de las serpientes desde la infancia, que pierde el sueño si no ha sido mordida. Sin embargo, la gente le tiene miedo porque ella se ha vuelto tan venenosa como estas criaturas. Éste es un hecho. Ella lleva una vida solitaria. Considera que quizás ningún hombre tenga el coraje para casarse con ella.

Cuando ella toca o juega con los perros, gatos o pájaros que se le acercan ocasionalmente, estos caen muertos tan pronto como ella los aruña accidentalmente. De la misma forma en que somos envenenados cuando somos arañados o heridos por animales, esta joven causa la muerte a los animales cuando ella los araña, porque ella está llena de veneno. Hasta sus uñas son venenosas. ¡Esto es muy espantoso! No es su sangre o el veneno que expulsa su cuerpo, lo que infecta a los animales. Ni que ella los muerda hasta que sangren. ¡No! Los animales mueren de los simples arañazos. Esto ha ocurrido varias veces. Así que la gente le tiene mucho miedo. Afortunadamente, sin embargo, ella dice que nunca ha herido a un ser humano.

Es bueno para ella que su inmunidad haya aumentado durante los muchos años que ha pasado en compañía de las serpientes, pero su cuerpo tiene que tener suficiente toxina para desarrollar ese tipo de inmunidad. Es como inyectar una toxina en la forma de gérmenes (una vacuna) en nuestra sangre para que así nos volvamos inmunes a una enfermedad, es decir, combatir veneno con veneno. Lo mismo es verdad para esta jovencita, quien ha absorbido veneno de serpiente, ya fuera a través de la alimentación oral o inyección, desde que era una bebé. Su papá la entrenó para ser una experta domadora de serpientes desde la época en que ella era una niña, manteniéndola en la compañía cercana de las serpientes, de la forma en que nosotros lo estamos con los perros y los gatos.

Las serpientes son inofensivas y no son agresivas, dice ella. Aunque ellas atacan cuando se les perturba, usualmente ellas son inofensivas. Ella les permite a menudo a las serpientes morderla y se va a dormir sólo después de disfrutar unas pocas mordidas. ¡Qué horroroso! Aunque se succiona el veneno es demasiado para ella, todavía le queda una pequeña cantidad en el interior de su cuerpo. Tal toma diaria y el veneno de la serpiente que ella ha absorbido desde la niñez, la ha convertido en una serpiente venenosa. Un rasguño de ella, aunque sea sin intención, es suficiente para matar a un animal. Éste es el resultado de desarrollar una inmunidad a las serpientes, así como nosotros sobrevivimos volviéndonos parecidos a las personas con las que queremos estar. La única diferencia entre esta joven y una serpiente es que ella sabe que nunca mordería o heriría intencionalmente a otro ser humano, mientras que las serpientes no.

 

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Noticia No. 121
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