En
los días pasados, desde que nuestro retiro empezó, un
perro ha estado caminando alrededor de mis cuartos todos los días.
Camina en círculos, haciendo siete rondas cada vez. Después
de la séptima ronda, saca su lengua para refrescarla, y entonces
repite los círculos de nuevo. Esto se ha vuelto su rutina diaria
y no tengo idea de cuantas rondas ha hecho. Si no me ve, ladra unas
cuantas veces. El sonido es insoportable. (La Maestra imita al perro
ladrando). (La Maestra y la audiencia ríe). Si no me ve después
de la séptima ronda, ladra y cada vez el ladrido es diferente.
Cuando esta cansado, ladra ou (nota más baja); y
cuando no lo esta, ladra oh, oh (nota más alta).
(Iniciado: Debe ser un perro Indio). El perro Indio va haciendo
círculos alrededor del Buda (un Ser iluminado). Al principio,
pensé que tenia hambre y le di algo de comida. Pero no estaba
hambriento. ¡Cómo puede un perro hambriento rondar así
todo el día!
El sólo ronda mi casa. Es muy disciplinado
y no corre alrededor salvajemente. Sigue solo un camino definitivo.
(La Maestra demuestra con Sus manos). Si esta cansado en la quinta ronda,
toma un descanso de dos minutos antes de continuar. Al final de la séptima
ronda, toma un descanso más largo.
Algunas
veces, le hablo y le digo, ¡Okay, deja de hacer círculos¡
pero piensa que quiero que continúe, y continua haciéndolo.
Si estoy callada, el hace guardia de una manera muy solemne. Extrañamente,
solamente ronda mi casa y se va después de terminar sus rondas.
Las iniciadas pensaron que era un perro perdido y trataron de alejarlo.
Pero se rehusó a irse. En vez de eso corrió a mi casa.
Cada vez que es perseguido, simplemente se regresa y empieza a rondar
otra vez, piensa que no ha hecho suficientes rondas. Cuando los residentes
tratan de alejarlo, simplemente los mira fijamente.
Discípulo
residente: ¡el otro día cuando yo estaba de guardia
y trate de alejarlo, incluso trato de morderme!. ¡Qué feroz!
¡Morderte!
¿De verdad? No había terminado sus rondas todavía,
así que ¿Cómo podías echarlo? No conoces
su habito. El estaba tratando de decirte, ¡Eres solamente
uno de los guardias, nada más! Eres un guardia de primer rango.
Yo soy un guardia de tercer rango. No somos muy diferentes. (¡Risas!)
El
hace siete rondas cada vez y recorre el mismo camino en todas las rondas.
Ustedes las personas que hacen el servicio de guarda saben eso. Parece
haber dibujado una línea en la tierra y camina el mismo curso
todos los días. Solo se mueve alrededor de mi casa y en ninguna
otra parte. Tal vez es un perro Tibetano. La gente Tibetana también
camina en círculos alrededor del Buda. Que extraño que
haya estado haciendo diariamente rondas en los días pasados,
¡No va a ningún otro lado y no hace ninguna otra cosa!
Tampoco es ruidoso. Ladra solamente cuando no me ve, (La Maestra imita
el ladrido), como si me dijera, ¡Aquí vengo!
(Iniciado: Esta reportándose de servicio a la Maestra).
Se ha reportado de servicio suficientemente claro. Sin embargo, le digo.
No te reportes más. No me gusta el ruido. Solamente
ladra si no puede verme; no se atreve a ladrar fuerte, pero en una clase
de tono desagradable. Si puede verme, no ladra. Esta bien si me ve una
vez al día.
Al
principio, cuando pasaba por mi puerta, el entraba un poquito a ver
si yo estaba ahí. Ahora, no viene a la puerta a echar un vistazo.
Simplemente se mueve alrededor de la casa, ronda y ronda así,
deteniéndose para descansar después de cada siete rondas.
Cuando
la Maestra nos estaba contando la historia del perro que la rondaba
siete veces, sucedió que el hermano Ke estaba presente.
El
hermano Ke dijo, Cuando la Maestra me visito una vez en Hsinchu,
tres o cuatro perros que nunca habíamos visto llegaron a nuestra
puerta y solo se sentaron en cuclillas ahí. Ellos se sentaron
en la puerta todo el día. Podíamos reconocer a todos los
perros en el vecindario, pero nunca antes habíamos visto a esos.
No teníamos idea de donde habían venido. Se rehusaron
a irse aun cuando tratamos de alejarlos. Se sentaron ahí todo
el día. Aún cuando la Maestra estaba afuera, se sentaron
en la puerta esperándola, como si supieran que regresaría.
Por la hermana iniciada Mikyung Oh, Seúl,
Corea
El
ultimo dueño de la Casa de la Maestra nos dejo dos perros. Cuando
estuvimos remodelando la casa en el invierno de 1997, dieron a luz a
tres cachorros. Tratamos de llevarlos de la perrera a la casa ya que
estaba muy frío afuera. Pero ellos nos tenían miedo porque
éramos extraños para ellos. Ladraron constantemente, no
solo a los extraños, sino que también a nosotros, aunque
los alimentábamos todos los días. Tratamos de atraparlos
muchas veces, pero fallábamos cada vez. Finalmente, huyeron a
las montañas justo atrás de la casa y raramente los veíamos.
En
mayo de 1998, en la noche de la llegada de la Maestra, repentinamente
aparecieron y hicieron guardia en la puerta toda la noche como guardias
de seguridad. No podíamos creer lo que veíamos. A la mañana
siguiente, cuando la Maestra llego a la casa, ellos bajaron al jardín
y se sentaron quietos mirándola. ¡Fue increíble
que no le ladraran! Era como si hubieran estado esperando a la Maestra
por un largo tiempo. Se veían muy felices cuando los saludo.
Creemos que incluso los perros pueden reconocer a la Maestra Suprema.