Historia mundial

 

Los perros son amigos fieles del hombre. Incontables historias acerca de sus actos heroicos han sido contadas alrededor del mundo, pero puede que no sepan que los perros son altamente espirituales. No solamente pueden sentir las altas vibraciones y el positivo campo magnético de un Maestro Iluminado, sino que, hasta pueden profetizar su llegada. Esta sección de “Historia mundial” presenta una selección de divertidas y encantadoras historias sobre las interacciones entre la Maestra y los perros, la cual esperamos que disfruten.

Expuesto por la Maestra Suprema Ching Hai,
Hsihu, Formosa 17 de mayo de 1992

(Originalmente en Chino)

 

 

El perro que rondaba a la Maestra

En los días pasados, desde que nuestro retiro empezó, un perro ha estado caminando alrededor de mis cuartos todos los días. Camina en círculos, haciendo siete rondas cada vez. Después de la séptima ronda, saca su lengua para refrescarla, y entonces repite los círculos de nuevo. Esto se ha vuelto su rutina diaria y no tengo idea de cuantas rondas ha hecho. Si no me ve, ladra unas cuantas veces. El sonido es insoportable. (La Maestra imita al perro ladrando). (La Maestra y la audiencia ríe). Si no me ve después de la séptima ronda, ladra y cada vez el ladrido es diferente. Cuando esta cansado, ladra “ou” (nota más baja); y cuando no lo esta, ladra “oh, oh” (nota más alta). (Iniciado: “Debe ser un perro Indio”). El perro Indio va haciendo círculos alrededor del Buda (un Ser iluminado). Al principio, pensé que tenia hambre y le di algo de comida. Pero no estaba hambriento. ¡Cómo puede un perro hambriento rondar así todo el día!

El sólo ronda mi casa. Es muy disciplinado y no corre alrededor salvajemente. Sigue solo un camino definitivo. (La Maestra demuestra con Sus manos). Si esta cansado en la quinta ronda, toma un descanso de dos minutos antes de continuar. Al final de la séptima ronda, toma un descanso más largo.

Algunas veces, le hablo y le digo, “¡Okay, deja de hacer círculos¡” pero piensa que quiero que continúe, y continua haciéndolo. Si estoy callada, el hace guardia de una manera muy solemne. Extrañamente, solamente ronda mi casa y se va después de terminar sus rondas. Las iniciadas pensaron que era un perro perdido y trataron de alejarlo. Pero se rehusó a irse. En vez de eso corrió a mi casa. Cada vez que es perseguido, simplemente se regresa y empieza a rondar otra vez, piensa que no ha hecho suficientes rondas. Cuando los residentes tratan de alejarlo, simplemente los mira fijamente.

Discípulo residente: “¡el otro día cuando yo estaba de guardia y trate de alejarlo, incluso trato de morderme!. ¡Qué feroz!”

¡Morderte! ¿De verdad? No había terminado sus rondas todavía, así que ¿Cómo podías echarlo? No conoces su habito. El estaba tratando de decirte, “¡Eres solamente uno de los guardias, nada más! Eres un guardia de primer rango. Yo soy un guardia de tercer rango. No somos muy diferentes”. (¡Risas!)

El hace siete rondas cada vez y recorre el mismo camino en todas las rondas. Ustedes las personas que hacen el servicio de guarda saben eso. Parece haber dibujado una línea en la tierra y camina el mismo curso todos los días. Solo se mueve alrededor de mi casa y en ninguna otra parte. Tal vez es un perro Tibetano. La gente Tibetana también camina en círculos alrededor del Buda. Que extraño que haya estado haciendo diariamente rondas en los días pasados, ¡No va a ningún otro lado y no hace ninguna otra cosa! Tampoco es ruidoso. Ladra solamente cuando no me ve, (La Maestra imita el ladrido), como si me dijera, “¡Aquí vengo!” (Iniciado: “Esta reportándose de servicio a la Maestra”). Se ha reportado de servicio suficientemente claro. Sin embargo, le digo. “No te reportes más. No me gusta el ruido”. Solamente ladra si no puede verme; no se atreve a ladrar fuerte, pero en una clase de tono desagradable. Si puede verme, no ladra. Esta bien si me ve una vez al día.

Al principio, cuando pasaba por mi puerta, el entraba un poquito a ver si yo estaba ahí. Ahora, no viene a la puerta a echar un vistazo. Simplemente se mueve alrededor de la casa, ronda y ronda así, deteniéndose para descansar después de cada siete rondas.

 

Un perro en una peregrinación

Cuando la Maestra nos estaba contando la historia del perro que la rondaba siete veces, sucedió que el hermano Ke estaba presente.

El hermano Ke dijo, “Cuando la Maestra me visito una vez en Hsinchu, tres o cuatro perros que nunca habíamos visto llegaron a nuestra puerta y solo se sentaron en cuclillas ahí. Ellos se sentaron en la puerta todo el día. Podíamos reconocer a todos los perros en el vecindario, pero nunca antes habíamos visto a esos. No teníamos idea de donde habían venido. Se rehusaron a irse aun cuando tratamos de alejarlos. Se sentaron ahí todo el día. Aún cuando la Maestra estaba afuera, se sentaron en la puerta esperándola, como si supieran que regresaría”.

 

El perro que saludo a la Maestra

Después del retiro de mayo del 2000 en el Centro de Youngdong en Corea, la Maestra se quedo brevemente en Japón. El vecino que vivía cerca de su vivienda tenía un perro grande. El perro regularmente se sentaba en la puerta o caminaba alrededor. Cada vez que veía que la Maestra salía de Su morada, se reclinaba inmediatamente sobre su estomago, como si la estuviera saludando respetuosamente o inclinándose ante Ella. Pero cuando vio a Sus asistentes, no actúo del mismo modo.


Perros benditos esperan a la Maestra

Por la hermana iniciada Mikyung Oh, Seúl, Corea

El ultimo dueño de la Casa de la Maestra nos dejo dos perros. Cuando estuvimos remodelando la casa en el invierno de 1997, dieron a luz a tres cachorros. Tratamos de llevarlos de la perrera a la casa ya que estaba muy frío afuera. Pero ellos nos tenían miedo porque éramos extraños para ellos. Ladraron constantemente, no solo a los extraños, sino que también a nosotros, aunque los alimentábamos todos los días. Tratamos de atraparlos muchas veces, pero fallábamos cada vez. Finalmente, huyeron a las montañas justo atrás de la casa y raramente los veíamos.

En mayo de 1998, en la noche de la llegada de la Maestra, repentinamente aparecieron y hicieron guardia en la puerta toda la noche como guardias de seguridad. No podíamos creer lo que veíamos. A la mañana siguiente, cuando la Maestra llego a la casa, ellos bajaron al jardín y se sentaron quietos mirándola. ¡Fue increíble que no le ladraran! Era como si hubieran estado esperando a la Maestra por un largo tiempo. Se veían muy felices cuando los saludo. Creemos que incluso los perros pueden reconocer a la Maestra Suprema.