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Una
sección transversal del cerebro humano: el círculo indica la posición
de la glándula pineal o el ojo de sabiduría.
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El
escultor, pintor, arquitecto y poeta italiano Miguel Ángel, es
reconocido como uno de los tres grandes artistas del Renacimiento, junto
con Leonardo da Vinci y Sanzio Rafael. Entre sus muchos trabajos, la
pintura "La Creación de Adán" es ampliamente
conocida y muy apreciada en todo mundo y es una parte vital de su primera
serie de obras maestras de frescos basados en el Libro del Génesis.
Le tomó cuatro años completar la pintura que describe
a Dios creando a Adán. El se ve rodeado por un grupo de ángeles
mientras extiende su dedo hacia el recién creado Adán,
quien reclinado impotentemente sobre el piso, espera recibir la vida
completa y el poder del Creador.
Desde
la antigüedad, la gente ha estado familiarizada con este episodio
registrado en el libro bíblico del Génesis. Sin embargo,
cuando aprecian La Creación de Adán, se inclinan a enfocarse
en la belleza de la juventud y la salud que emanan con brillo del recién
nacido Adán, así como en la sabiduría y la misericordia
que irradian de Dios, quien en contraste se ve más viejo.
Sin
embargo, si estudiamos esta pintura desde el punto de vista de la práctica
espiritual, nos sorprenderíamos al descubrir escondido en ella
un significado más profundo. Por medio de la Creación
de Adán Miguel Ángel está tratando de revelar ¡el
misterio del ojo de sabiduría! Si observamos cuidadosamente el
grupo de ángeles que rodean a Dios en la pintura, vemos que el
contorno de los ángeles es un diagrama preciso del cerebro humano.
La cortina que circula a los ángeles claramente delinea una sección
transversal del cerebro. El punto donde Dios extiende su brazo derecho
se cruza con el cerebro (la cortina rodeando a los ángeles) representa
el centro de la frente, el punto en el cual la Maestra siempre nos recuerda
concentrar nuestra atención. Al ir más profundamente desde
este punto aproximadamente hacia donde está ubicada en la pintura
la cadera izquierda de Dios está la glándula pineal en
el cerebro humano, la posición del ojo de sabiduría. Así
que Miguel Ángel creo este fresco como una herramienta para revelar
al mundo, de una forma extremadamente ingeniosa y metafórica,
que siempre desde el comienzo de la creación humana, Dios se
ha estado comunicando con la humanidad a través de el ojo de
sabiduría; la vida y el poder otorgado por Dios también
son transmitidos a través de este pasaje secreto conectando al
mundo secular con el Reino Celestial.
La
Biblia dice que nosotros somos el templo de Dios. Miguel Ángel
fue un paso más adelante al indicar la posición del trono
de Dios en su pintura y al exponer al mundo este eterno misterio del
universo. Juzgando por sus talentos excepcionales en muchos campos y
los logros en el transcurso de su vida, podemos suponer que, hace quinientos
años Miguel Ángel ya había explorado el templo
de Dios y había obtenido el tesoro inagotable del Reino Celestial.
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