Un
miércoles por la tarde, un hermano iniciado, quien usualmente
entregaba mercancía para el centro local, me llamó por
teléfono. Él dijo que su carro estaba totalmente lleno,
pero todavía habían dos cajas de Ropa Celestial que no
habían sido empacadas y las cuales no pudo cargar en su carro.
El pidió si yo podía detenerme por una hora para ayudar
a entregar la Ropa Celestial al grupo de meditación de Taipei
ese día. Coincidentemente, tenía que pasar durante mi
camino por su lugar para hablar de asuntos de negocios, así que
sin duda le prometí que le ayudaría.
Habiendo
cargado las dos grandes cajas de Ropa Celestial en mi carro, la hermana
iniciada responsable me dijo que debían ser entregadas al grupo
de meditación en (Tachih) a las 6 p.m. Sin embargo, tenía
una cita con un cliente en Hsintien a las 4 p.m. Estimé que él
podría llegar un poco tarde y nuestra conversación tomaría
al menos una hora y media.
Pero
manejar de Hsintien hacía Tachih normalmente toma más
de cuarenta minutos y no tenía idea de cuanto me tomaría
llegar a mi destino, ya que el tráfico estaba muy congestionado
alrededor de las 5:30. Rápidamente llamé al hermano que
hace las entregas y le pedí que buscará a otro compañero
practicante para que le ayudara con la Ropa Celestial. El hizo varias
llamadas pero no pudo contactar a nadie que pudiera ayudarle. Finalmente,
decidí, ¡Solo has lo que tengas que hacer y deja
el resto a Dios! Entonces manejé hacía Hsintien.
¡Una
cadena de milagros sucedió! Mi cliente llegó
temprano a las 3:45 p.m. Discutimos los asuntos más importantes
con respecto a nuestro negocio, entonces milagrosamente terminamos la
conversación a las 5:25 p.m. Caminé aprisa hacía
el estacionamiento y encendí mi coche y mi reloj marcaban las
5:29. Justo a 20 metros del estacionamiento, me dirigí hacía
una luz roja donde un policía estaba dirigiendo el tráfico.
¡Wow! Apenas pude creer lo que mis ojos veían; aunque era
una luz roja, el policía toco su silbato para detener a los vehículos
de las otras direcciones y me señalo para que pasara. Con gran
asombro, me señalé a mi misma y él movió
la cabeza confirmando. ¡Cuando manejé pasando la luz roja
sobre mi, me sentí regocijada por un milagro!
Después
de eso, manejé como una serpiente en el agua nadando a través
del río de tráfico de Taipei. Estaba muy congestionado
todo el camino, sin embargo no fui obstruida. No decidí que ruta
tomar para continuar; simplemente manejé fácilmente sobre
la carretera. Durante el camino, me dije a mi misma: ¡Esta
ruta está realmente muy tranquila hoy! Cuando tome la autopista,
me tranquilicé y empecé a recitar los Nombres Santos.
Entonces, cuando me iba acercando a Tachih, decidí pedir a la
hermana iniciada que recogiera la ropa en la entrada.
Llamé
tres veces, pero nadie contestó el teléfono, así
que decidí manejar hacía la entrada lo más rápido
posible y llegue a la entrada precisamente a las seis en punto. ¡Fue
un milagro! ¡El largo viaje me había tomado solo treinta
minutos! En la entrada, me encontré con dos hermanos iniciados
quienes iban a entrar al lugar. Cada uno de ellos ayudó a llevar
una caja de Ropa Celestial con el grupo de publicación. Justo
en ese momento, sonó el teléfono y era la llamada de la
hermana iniciada. Le dije con mucho alivio y felicidad que la Ropa Celestial
había sido entregada como había sido acordado.
Entonces,
¡Otra coincidencia pasó! Había sido hospitalizada
hace pocos días debido a la recurrencia de un viejo problema
ulcero-gástrico. El doctor me aconsejó que no comiera
comida frita o picante. Sin embargo, el olor irresistible del tofu frito
fermentado en un puesto a un lado del Centro de Tachih estimuló
mi hambre y un apetito voraz. Todavía tenía tiempo de
cenar antes de la meditación en grupo, así que concebí
un plan ideal para mi. Debo de ser capaz de comer en el puesto
sin ser vista por mi esposo (un hermano iniciado). Así
que, me dirigí hacía el puesto de comida y ordené
un plato de tofu frito fermentado. Justo cuando estaba a punto de comer
un pedazo de esa comida tentadora, una voz familiar vino detrás
mío, diciendo, ¿Puedo sentarme junto a usted, señora?
¡Oh! ¡Era mi esposo! Entonces, justo delante de mis ojos,
el plato de tofu frito fermentado se movió frente a él
y hacía su boca. Con gran desgano, le pregunté, ¿Cómo
supiste que yo estaba aquí? El movió sus hombres
y dijo casualmente, Sucedió que pase y te vi. Se supone
que no debes comer comida frita; ¡Te sentirás mejor con
unos tallarines frescos!
El
amor de Dios y el itinerario es siempre así ¡Justo
a tiempo! 