Una
mañana temprano, me levanté como de costumbre pasadas
las tres y media para meditar.
Después
de la meditación, iba a hacer algunos ejercicios en el gimnasio,
cuando repentinamente el Maestro Interno me dijo que limpiara la maleza
en mi patio delantero, el cual ya estaba más alto del nivel de
la rodilla. Había limpiado la maleza una vez anteriormente este
año, cuando la tierra aun estaba suave después de la temporada
lluviosa, y era un trabajo duro. En los varios meses siguientes, no
le había hecho nada al patio, porque no era mi trabajo favorito.
Siempre que tengo tiempo, lo único en mi mente es la meditación.
No
obstante, pensé, debo obedecer las instrucciones del Maestro.
Sin embargo, no me cambié la ropa, y no estaba equipado con ningún
utensilio o guantes. No obstante rápidamente me precipite al
patio delantero, y pronto fui aterrorizado al notar que la maleza, armada
con espinas, ya había crecido tan alta y prósperamente,
que todas las otras plantas y flores en el área ya necesitaban
ser cuidadas de lucir empequeñecidas. Entonces ataqué
la gigantesca maleza, monstruosidades que eran muy altas y fuertes.
De repente, note que tenía que luchar con esos espinos profundamente
arraigados con mis manos desnudas. Obviamente, iban a hacerme sufrir.
Pero,
este pensamiento apenas había cruzado mi mente cuando, sin mucho
esfuerzo, había completamente desarraigado una maleza espinosa
que estaba más alta que el nivel de la rodilla. ¡Fue increíblemente
fácil! De acuerdo a mi experiencia pasada, una azada era la única
herramienta que podía usar para lograr este trabajo. Saque la
maleza una tras otra, y sentí que las que estaban altas y fuertes
no estaban firmemente arraigadas ¡Mientras que la joven parecía
no tener raíz en lo absoluto! De esta manera, mis pobres y viejas
manos se volvieron armas invencibles. Inicialmente, había estimado
que podía terminar únicamente un tercio del trabajo esa
mañana. Pero inesperadamente, pude terminar el trabajo entero
bajo la soleada mañana, y sin sudar un poquito. ¡Nunca
había trabajado tan eficazmente antes! Después de terminar
el trabajo, revisé mis manos, encontré que estaban virtualmente
ilesas, y me sentí muy agradecido por el meticuloso animo y cuidado
de la Maestra.
En
los pocos meses después de la temporada de lluvia, me había
olvidado totalmente de la maleza que había invadido mi patio
delantero, porque creí en la idea de que la meditación
y el ejercicio eran más importantes que limpiar el patio.
Para mi, la maleza era simplemente un fenómeno temporal e inofensivo,
así que tolere su existencia. Muchas personas pasaron oscilando
sus cabezas en consternación y furtiva mofa del desorden del
dueño del patio. Y aún continué imperturbable.
Lo
mismo también sucede con nuestro ego, las preconcepciones y malos
hábitos. A pesar del hecho de que ya nos han creado muchos obstáculos,
permanecemos ciegos ante ellos, o simplemente los toleramos como si
fueran naturales. Si no fuera por nuestra cultivación espiritual
a través del Método Quan Yin y las bendiciones de la Maestra,
crecerían salvaje y totalmente desenfrenados, así como
la maleza en mi patio delantero. 