Una vez recibí una profunda
revelación de mi motocicleta mientras la reparaba. Mi motocicleta
había estado funcionando con fuerza insuficiente desde hace mucho
tiempo. Aunque le hice algunos chequeos generales, no pude encontrar
el problema. No me ocupé seriamente de esto hasta que la motocicleta
se averió completamente. Cuando finalmente me decidí a
quitar el tubo de escape para una revisión detalla, ¡Quedé
sorprendido! El tubo estaba casi completamente tapado por los depósitos
de carbono que dejaron únicamente un diminuto canal para que
pasaran los gases. ¡No es de extrañar que hubiera estado
funcionando con fuerza insuficiente! En ese momento, me sentí
muy avergonzado y aprendí una lección de humildad.
Mirando hacia atrás, habían pasado años
desde que había limpiado los depósitos de carbono, y
no esperaba una obstrucción tan seria. Cuando empecé
a andar en la motocicleta al principio, le hacía el trabajo
de mantenimiento en forma regular. Pero gradualmente empecé
a disminuirlo y no le di mucha importancia mientras la motocicleta
todavía funcionara. Incluso a la hora del mantenimiento, sólo
lo hacía superficialmente. Por esa razón, la motocicleta
finalmente se descompuso.
Nuestra practica espiritual es exactamente igual.
Si no tenemos suficiente sinceridad como cuando éramos recién
iniciados, nos volvemos perezosos. Si no revisamos nuestro cuerpo,
palabra y mente en forma habitual, es difícil para nosotros
recibir las bendiciones de Dios, y por consiguiente no podemos llegar
a ser elevados. Si no tenemos el valor de encarar y reconocer nuestras
debilidades, es imposible para nosotros descubrir en dónde
estamos estancados. De esta experiencia, he aprendido que cuando reflexiono
profundamente internamente, los problemas difíciles surgen
de una manera natural, y la razón por la cual no había
sido capaz de verlos, era que mi auto examen no había sido
cuidadoso y completo.
En cuanto a mí respecta en este asunto, la
situación seria de la motocicleta demuestra que tengo mucho
que mejorar internamente. No habría sido así en el exterior
si hubiera sido perfecto en lo interno. Por lo tanto, fue debido a
mi falta de introspección y humildad, mi hábito de hacer
las cosas imperfectamente, siempre buscando una manera más
fácil y siempre estando ocupado previniendo a los demás
sin conocer los peligros en mi interior.
Tomo esta oportunidad para ofrecer este incidente
como referencia a nuestros compañeros iniciados, y espero que
en nuestro sendero espiritual, permanezcamos cautos en todo momento
y nos purifiquemos en todos los aspectos cada vez que nos sea posible.
