Grabado por la
hermana Hsu Tsai-hsia, Taipei, Formosa
Después del retiro de
cuatro días en el Centro de Florida en diciembre del 2001,
un grupo de discípulos tuvo la fortuna de pasar una maravillosa
noche en la casa de la Maestra antes del Día de Año
Nuevo.
Esa noche, la Maestra nos recordó
de nuevo la importancia del pensamiento positivo, y esperó
que todos pudiéramos hablar en el futuro sólo palabras
positivas. Por ejemplo, cuando describimos ciertas circunstancias,
deberíamos tratar de no usar palabras como malo
o feo y en cambio tratar de usar no tan bueno
o no tan atractivo. Aunque se piense que la palabra "no"
se utiliza en estos casos, todavía quedan palabras positivas
tales como "bueno" y "atractivo". Lo positivo
y lo negativo cada uno maquillan la mitad de la frase, pero aún
está bien. Puesto que lo que pensamos se hará realidad,
y cualquier idea desprende energía, nosotros debemos ser muy
cuidadosos con esto.
Después del corto discurso de
la Maestra, varios compañeros practicantes dieron sus opiniones
personales y su gratitud a la Maestra y algunos compartieron con nosotros
historias verdaderas sobre sus vidas. Por ejemplo, un compañero
practicante de China nos contó que en su ciudad natal en la
provincia de Shandong, hay un niñito de un año de edad
que podía decir si una persona era un compañero practicante
o no sin habérserlo dicho. Si un compañero practicante
se le acerca dice: ¡Éste es un Bodisatva!
Y si un no-practicante llega, dice: ¡Éste no es
un Bodisatva (que significa 'ser iluminado' en sánscrito)!
Él también llamaba a uno de los compañeros practicantes
en el área un gran Bodisatva. Cuándo los compañeros
practicantes le señalaban con el dedo una foto de la Maestra
en la pared y le preguntaban sobre Ella, el chico inmediatamente decía:
¡Ella es una muy, muy grandiosa Bodisatva!. Un no
iniciado que pensaba de sí mismo ser espiritualmente elevado,
le preguntó en una ocasión al chico: ¿Soy
yo un Bodisatva? El niño le respondió: ¡No,
no lo eres! Y la persona quedó extremadamente decepcionada,
pero después que fue iniciado le preguntó de nuevo al
niño y el niño naturalmente le contestó: ¡Tú
eres un Bodisatva! ¡Así que la persona quedó
muy satisfecha! Después de escuchar esta historia la Maestra
dijo: Esos pequeños niños no mienten.
Otro compañero practicante compartió
sus puntos de vista sobre Palabras de Oro, diciendo que
sus palabras frecuentemente se hacen realidad. Desde su niñez,
él no se había atrevido a hablar irresponsablemente.
Recordó que una vez viendo montones de mangos en los árboles
del Centro de Hsihu, quiso tener algunos pero no se atrevió
a decirle a los discípulos residentes que todos ellos pertenecían
a Dios y que cualquiera podía agarrarlos.
Así que oró silenciosamente:
Si uno cae en mi mano, yo no estaré robando si me lo
como. No mucho después de eso, un mango cayó del
árbol y rodó justo hasta su mano.
Así que se comió el mango.
En otra ocasión fue a las montañas con su hijo. Cuando
él vio los árboles llenos de caquis rojos dijo: Esos
caquis pertenecen a Dios y si caen, entonces podremos comerlos.
Inmediatamente algunos caquis cayeron de los árboles. Él
y su hijo los levantaron y se comieron los buenos. La Maestra comentó:
Ustedes sólo usan su buena fuerza de voluntad para robar
fruta. El humorístico intercambio entre Maestra y discípulo
trajo una tanda de risas de los compañeros practicantes.
El maravilloso momento en la casa de
la Maestra se pasó en dichosa alegría, calidez y felicidad.
Entonces la Maestra salió del estudio después de que
el reloj diera las doce, dejando una atmósfera de inmenso amor
para llevarnos al dulce país de los sueños. Para cada
uno de los compañeros practicantes presentes, ésa fue
una noche verdaderamente inolvidable.