La Maestra cuenta una historia

Expuesto por la Maestra Suprema Ching Hai, Hsihu, Formosa
21 de Julio de 1991 (Originalmente en chino) Videocinta No 183

Esta es una historia que proviene de la India. Una vez un maestro iluminado le pidió a su discípulo renunciar al mundo y unirse a su orden monástica. Sin embargo el discípulo dijo que su esposa, padres y hermanos todos lo amaban mucho y él no podría renunciar a ellos. Su partida traería un dolor insoportable para su familia. “Bueno, déjame mostrarte cuanto te aman tus miembros familiares”, le dijo su maestro.

Juntos llegaron al hogar del discípulo. Entonces el maestro le dio al discípulo una píldora y se escondió afuera pretendiendo ser un extraño. Después de tomar la píldora el discípulo se volvió como un hombre muerto, sin latidos del corazón o respiración. Su cuerpo se torno tieso y frió. Los miembros de su familia rompieron en lagrimas, llorando e implorando a Dios salvarlo, pero sin resultado.

De pronto el maestro entró y les dijo a ellos, “Puedo salvar su pariente”. Escuchando esto ellos se tornaron muy felices. Ellos se postraron y le pidieron que no desperdiciara tiempo en salvarlo. “Pero hay un requerimiento”, el maestro dijo. “Para que él sea revivido, una persona debe morir en su lugar, por que esta es la ley de causa y efecto. Si lo levanto de la muerte, entonces tengo que morir por él. ¡Pero yo no soy su pariente! Él es su pariente. Ya que ustedes lo aman mucho, ustedes deben estar muy felices de morir por él. Yo solo soy un transeúnte. ¿Cómo puedo morir por él? Así que si uno de ustedes esta dispuesto a morir por él, puedo traer inmediatamente su alma. Como nosotros no podemos trascender la ley karmica de la causa y retribución, un cambio debe ser hecho”.

Ninguno de sus familiares estuvo dispuesto a morir por él. Ellos encontraron muy buenas excusas. “Si yo muero, ¿Quién se encargara de este hogar?” “Si yo muero, ¿Quién se encargara de este negocio?” Aunque la esposa del discípulo lo amaba mucho, y rodándose sobre el piso lloraba desesperadamente, ella respondió “¡No, no! Si yo muero no habrá nadie que se encargué de mis dos hijos”. Entonces ellos dijeron, “Oh bueno el hombre ya esta muerto. Entonces déjenlo así. Solo déjenos enviar el cuerpo para la cremación”. Escuchando eso el discípulo se levanto inmediatamente y dijo. “¡Aun no estoy muerto!” Entonces él dijo adiós a su familia y se fue con su maestro.

Hay muchas historias como esta. Algunas veces cuando amamos a alguien, o cuando alguien ama alguien más, siempre hay algunos aspectos de imperfección. Usualmente nosotros no amamos a otros hasta el punto de olvidarnos de nosotros mismos, o hasta el punto de tener la voluntad de morir por ellos.

Por lo tanto, con ciertas cosas, sin experiencias personales nosotros no sabemos la verdad. Nosotros solo percibimos las apariencias externas las cuales no son correctas.
Las ataduras que sentimos por este mundo no son lo ultimo. Es mejor que ya no tengamos que regresar, por que no importa que tan profundamente estemos atados, después de un rato aun tenemos que irnos. Así que es mejor que nos preparemos de antemano, y al momento de nuestra partida, irnos para siempre. De otra forma la próxima vez regresaremos, y estaremos atados otra vez. Y estaremos atados uno con otro. Después de un rato tendremos que irnos una vez más. Otra vez nuestros familiares sentirán gran dolor. Por eso, es mejor irnos definitivamente, sin ninguna necesidad de regresar otra vez para molestar a otros. Este también es un acto de piedad filial. ¿No lo creen así? (Audiencia: Si).

Es de esta forma entre esposo y esposa. Después de un rato cada uno va por su propio camino. Ya que ambos se sienten tan atados y miserables en el momento de la separación, no lo repitan. Por lo tanto debemos estar preparados espiritualmente. Es mejor irse de una manera bien definida. No regresen otra vez a actuar de nuevo estas dolorosas escenas. De otra forma, seremos miserables y así será con la otra persona. ¿Qué bien nos haría a nosotros?