Si
queremos verdaderamente llevar una vida de “Amor al prójimo”, nuestros
prójimos deberían incluir a nuestros amigos animales, especialmente
a aquellos que no nos dañan de ninguna manera. Ellos sólo embellecen
nuestras vidas, ellos son amorosos, y ellos hacen nuestras vidas más
excitantes, coloridas e interesantes. Debemos preservarlos, mirarlos,
amarlos y gozar su presencia. Dios lo ha hecho muy claro; Él dice,
“He creado a todos los animales para que sean sus amigos y los ayuden”.

Expuesto
por la Maestra Suprema Ching Hai, en la casa vegetariana de San José,
California, EUA, 30 de junio de 1994 (Originalmente en inglés) Videocinta
No. 437
Desde
tiempos remotos hasta ahora, los asiáticos, especialmente los chinos
y aulacenses, piensan que las tortugas son animales muy sagrados porque
viven largo tiempo. Y algunas veces ellos entienden cosas, por lo
tanto la gente no debe atreverse a matar a estos animales.
Por supuesto, hay alguna verdad en esto.
Justo como antes, los pescadores aulacenses veneran a los delfines
y a las ballenas que son amigables. Porque algunas veces durante las
tormentas y situaciones peligrosas como tifones, una ballena o un
delfín podría ayudarlos, guiar su bote e incluso empujar el bote de
regreso para que esté seguro. Algunas veces ellos empujan a seres
humanos quienes estuvieron ahogándose en el agua de regreso a la superficie.
Por esta razón, animales como estos nunca deben ser asesinados. Y
si sucediera que uno muere accidentalmente o si su muerte fuera conocida,
por esa razón los pescadores o esas personas que nadaron en el mar,
harían una tumba para la ballena o para el delfín y lo venerarían
día y noche.
Así pues, hay muchos animales que son
extremadamente inteligentes. No hay duda, y nosotros sabemos eso,
también. Incluso los cerdos o las mascotas de casa son conocidos por
su fidelidad, lealtad, amistad y asistencia en momentos de problemas.
Muchos de sus periódicos imprimen artículos sobre milagros hechos
por animales. Por ejemplo, un perro rescata niños de una casa que
se está incendiando o un cerdo corre muchas millas para obtener auxilio
para su dueño, aunque incluso un momento más tarde su dueño podría
cortar su cuello. O un caballo se queda en la tumba de su amo hasta
que el caballo muere, y nunca come nada. O un perro nunca dejará la
tumba de su amo, etc. Hay muchas cosas tan grandes como estas.
Así que, no hay nada de extraño en que
algunas veces los humanos piensen que los animales son mejores que
ellos. Eso podría ser verdad, en algunos aspectos. Después de todo,
todos los seres son creados por Dios de todos modos, entonces ¿por
qué ellos no podrían tener la chispa de Dios dentro? Sólo porque ellos
son de forma diferente y usan un lenguaje diferente no significa que
son menos merecedores que nosotros. La gente africana puede ser negra
y hablar en lengua africana, pero eso de ninguna manera quiere decir
que merecen menos que los blancos americanos o que los asiáticos amarillos.

Expuesto por la Maestra
Suprema Ching Hai, en la casa vegetariana de San José, California,
EUA, 30 de junio de 1994 (Originalmente en inglés) Videocinta
No. 437
En
realidad, este mundo pertenece a todos, incluso a los animales. Por
eso es que nosotros seguimos una política vegetariana. Porque este
mundo ha entrado en existencia debido a la fuerza del poder de pensamiento
de todos los seres que existen en este planeta. Nosotros queríamos
este lugar, de este modo ese lugar existe, incluyendo a los animales.
Pero cuando entramos a este mundo, pensamos que este mundo nos pertenecía.
Todos pensaron que el mundo les pertenecía. Por esa razón empezamos
a separarnos de los otros “extraños” - El rojo, el negro, el amarillo
y así sucesivamente.
El rojo optó por librarse de los blancos. Y los blancos
librarse de los negros. Y luego los negros y los blancos y los amarillos
librarse de los animales, y así sucesivamente. Y de esta manera hemos
olvidado que somos los copropietarios, no los únicos dueños de este
mundo. Por eso es que no debemos matar animales, no debemos comerlos
y por supuesto no debemos matar a otros seres. Pero en el nombre de
los políticos, amor nacional o religión, algunas veces matamos. Y
justificamos nuestra matanza con muchas gloriosas excusas.
Realmente, no es conveniente que hagamos eso. Porque
si nosotros matamos hoy, la próxima vida nosotros seremos asesinados.
Por eso las guerras siempre continúan en nuestro mundo, y entonces
nos preguntamos por qué. Pero no hay nada de que sorprenderse. Cuando
sembramos algo, cosechamos el fruto de eso. Incluso la Biblia lo dice
- “Lo que siembras, cosecharás”. Y para aquellos de nosotros quienes
no hemos sufrido los efectos de la guerra o de cualquier otro conflicto,
eso significa que no hemos sembrado la semilla de la violencia. Así
que si nosotros continuamos manteniendo ese camino, incluso si no
practicamos meditación, incluso si no adoramos a Dios oficialmente
o si no lo hemos registrado, entonces, naceremos nuevamente como un
ser humano a salvo, seguro y saludable. Porque no hemos plantado la
semilla del daño, de la guerra o de la violencia.
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